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como arreglar cierre abierto

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Proseguimos con las herramientas, y esta vez hablamos de los alicates de punta afilada, que asimismo son idóneas para arreglar cremalleras dañadas.

Géneros de cremalleras

Tienes que saber que hay diversos tipos de cremalleras en dependencia de la prenda o complemento en el que se vaya a usar. Las cremalleras más frecuentes y comercializadas son las próximas:

  • Cremalleras de nylon o reforzadas. Son cremalleras tradicionales libres en distintas tamaños, que se amoldan con perfección al largo que precisas para tu ropa. Además de esto, son muy resistentes a la tracción. Asimismo se tienen la posibilidad de hallar con un doble cursor. Estas cremalleras se usan eminentemente en chaquetas, bolsillos de bolsos, faldas y vestidos.
  • Cremalleras metálicas. Estas cremalleras con dientes de metal tienen una enorme durabilidad y están recomendadas para prendas que precisen un aporte plus de resistencia, como vaqueros, hebillas de bolsos de piel, cazadoras de piel y otras prendas que deseen resaltar con un toque ornamental.
  • Cremalleras inyectadas. Estos géneros de cremalleras tienen dientes de plástico y sus tamaños cambian según la utilización sosprechado. Por ser realmente resistentes, se usan en ropa de deporte y elementos de importante tamaño como plumíferos, vestidos largos, etcétera.
  • Cremalleras invisibles. Estas cremalleras tienen una característica especial: en el momento en que están cerradas quedan cubiertas por el tejido y camufladas. Son realmente útiles en el momento en que se desea esconder la cremallera por fundamentos estéticos. Además de esto, es común localizarlos en vestidos o faldas. Quedan excelente en vestidos con cierre invisible.

¿Por qué razón se daña o se rompe una cremallera?

Desde el momento en que se idearon, la verdad es que las cremalleras no cambiaron bastante desde ese momento. Y, como probablemente ocurrió en un comienzo (en los primeros instantes en el momento en que se comenzaron a usar), los inconvenientes que todos contamos con ellos tampoco cambiaron bastante. Por contra, probablemente prosigan siendo exactamente los mismos.

Desde cremalleras bloqueadas hasta cremalleras que -de pronto- se abren con mucha sencillez, pasando por dientes que sencillamente no tenemos la posibilidad de agarrar, arruinando nuestro abrigo o sudadera en el instante mucho más inoportuno…

En el momento en que la cremallera se rompe sin razón aparente

O sea lo que sucede en el momento en que ahora hiciste lo que te menté antes. Si de pronto la cremallera no marcha y no sube, pero tampoco baja, y no es por el hecho de que un hilo, o un trozo de lona, o una mancha de polvo lo esté impidiendo, puede ser atascado.

Para esto, es suficiente con aceitar un tanto la cremallera. Para esto disponemos múltiples modelos y «trucos» que te asistirán. El primero sería la punta de un lapicero de grafito que todos disponemos en el hogar. Pase el radical mediante la cremallera justo donde se atascó. Tal y como si estuvieses pintando con el lapicero sobre la cremallera y después pruebas a bajar la cremallera, vas a ver como marcha.

Paso 1 (mientras que la cremallera no tenga los dientes torcidos)

Tienes que llevar la cremallera hasta el borde inferior sosteniendo siempre y en todo momento el cursor por enfrente (por el tirador) a fin de que no es dispar. Llévalo hasta el desenlace.

Si continúas, te va a pasar lo mismo. Ponga el extractor/anillo hacia adelante y apriete el anillo tanto como resulte posible. De esa forma, si la tiraste hacia adelante, ahora tienes la cremallera arreglada y no debes coser una exclusiva.

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